Editorial

Llegamos al número 7 en el entorno de la reciente Feria Internacional del libro de Guadalajara, lo que significa que la gente está más preocupada por la compra-venta, la difusión y la socialización que por la escritura y la literatura. Celebramos todos los eventos librescos; lamentamos que los unos desplacen a los otros.

 

Al publicar el número anterior hicimos un llamado tanto a nuestros autores fijos como a cualquiera que quisiera aventurarse para escribir sobre el tema de la cancelación. Por desgracia también es un tema cancelado a juzgar por el  entusiasmo y silencio con que fue recibido, sólo una vieja bien macha, integrante de la pandilla hacedora de Deletérea le entró al toro por los cuernos: ahí donde nadie los vea pueden leer en secreto el magnífico texto de Claudia Alonso (que por cierto, aborda el nada desdeñable asunto de las vacunas y la “invasión cultural europea”). Por su parte, Eva Leticia de Sánchez, nos lleva con su personal apreciación y los efectos emotivos que le produjo la lectura de Tadeys de Osvaldo Lamborghini.

 

También cuando terminamos el número anterior hicimos una exploración de nuestros autores más leídos. Nos emocionó descubrir que el marginal independiente y jamás complaciente, Carlos Bortoni, es al que más vuelven nuestros lectores. Puesto que su entrega de este mes trata sobre una virtud que la estupidez del mercado y la productividad han convertido en vicio y el catolicismo tenía por pecado capital, decidimos destacarlo con bombo y platillo.

 

Por su parte, Leopoldo Lezama, escritor, editor y gestor cultural, quien tuvo el privilegio de hacerle la última entrevista al querido Huberto Batis (que este mes cumpliría años) y quien nos acompañó desde el nacimiento de Deletérea, envió un obsequio invaluable: la estampa, de su puño y letra, del añorado, imprescindible, genial y, en resumen, gran doctor en Filosofía, Luis Villoro. 

 

Como la cultura es mucho más que una serie de materias dictadas por academias y liceos, mientras cerrábamos el presente número, nos cayó como balde de agua fría el anuncio del retiro de uno de los mayores orquestadores de la “educación sentimental” de varias generaciones, un hombre al que sólo exiliaría del mundo cultural esa pobre gente que se indignó por el nobel a Bob Dylan. No comparamos, sólo hallamos una similitud. Por fortuna el ingeniero, escritor y cantautor Juanjo de la noche, marqués de Grimaldi, se dio a la tarea de escribir un lamento que nos atañe a todos. Aunque sabemos que no lees Deletérea, Nano, te vamos a extrañar.

 

Nuestro director, que es nuestro amigo, nos mostró un poema que hizo o terminó en estas fechas. Pese a su reticencia a publicarse a sí mismo, lo mayoriteamos y sometemos a la furia lectora dicha obra. 

 

Finalmente queremos destacar la importancia que tiene para una revista de las características de Deletérea que un maestro tan relevante como Mauricio Montiel FIgueiras nos siga apoyando mes con mes y en esta ocasión nos brinde el honor de dar a conocer un adelanto de su próximo libro que aborda sus impresiones pictóricas. A nosotros nos toca ni más ni menos que Francis Bacon.

 

Así, pues, adiós 2021, nos vemos con el número 8 en 2022.

 

Felices fiestas a nuestros autores y lectores.