Expiaciones

Hacia donde me dirijo

Consuelo Sáenz

Visualizo la imagen de un bosque neblinoso, hay pocos árboles, separados unos de otros, solitario, silencioso. Pueden ser las 6 de la tarde de un mes de otoño. Incapaz de adentrarme, permanezco afuera. (Sé que estoy frente a una fotografía, posiblemente un cuadro que cuelga de la pared. Floto. La imagen me recuerda un programa de la década del ochenta que se transmitía los sábados por el canal 7 estadounidense (cuando tenía 9 o 10 años) Tales from the dark side. Vislumbro la perilla del televisor que mi padre tuvo durante muchos años sobre su buró de noche; la diminuta pantalla, que también era radio portátil muestra el emblema: Channel 7). Desde mi celular escucho la canción Never be the same,- el estribillo tan familiar y nostálgico como el recuerdo tan lejano del mismo programa que me evoca el imaginario cuadro sobre la pared-  And I´ll never be the same without you  here, I´ll live alone and hide myself behind my tears

 

Regreso al bosque neblinoso, veo mis zapatos, estoy dentro, el suelo es de tierra. Distingo entre la niebla algunas luces blancas, parecen faros de automóvil. (No estaba consciente de que se llamaran faros de automóvil, verifico en el buscador y la definición es correcta).  Las luces se mueven entre los árboles, brillando potentes. Ante mi falta de curiosidad y deseos de saber qué puedo encontrar si camino hacia las luces, trato de descubrir, al menos, algo que llame mi atención. Veo a mi alrededor y todo parece seco, no hace frío ni calor, pero hay cierta calidez. Trato de interpretar la escena: qué reinterpretación de mí misma me ha llevado ahí, ¿a dónde creo que he llegado con la escritura?, ¿qué encontré durante estos años?, ¿cómo me siento ahora? mejor dicho, ¿cómo soy capaz de sentirme ahora?... 

 

Las manecillas del reloj de la cocina se quedaron suspendidas en las 8:53. Todo lo que alcanzo a nombrar son divagaciones, pero ahora, la panorámica ha cambiado, estoy sobre una montaña o ladera, amanece, soy un hombre mirando al porvenir.

En ambos escenarios estoy sola. Me atrevo a decir que el ocaso del bosque neblinoso y la ladera al amanecer describen mi búsqueda de expresión en el mundo de las letras. Me mantengo sola en este viaje. Escribo.