Historias del Señor López

Claudia Alonso Cuéllar

El Señor López ante el funcionario de ventanilla:

 

—Disculpe usted, ¿me podría informar por qué me dieron de baja del Sistema?

—No.

—Entonces, ¿quién me puede informar?

—¡Ah!, pues, le puedo hacer una cita con mi jefe. Sería dentro de un mes, para que él le pueda decir.

 

Un mes después, el Señor López ante el jefe:

 

—¿Me podría informar por qué me dieron de baja del Sistema?

—¡Ah, claro! Lo que pasa es que el Sistema fue a su domicilio y nadie atendió. Por eso el mismo Sistema arrojó como resultado que usted no existía.

—Pero, ¡eso es una injusticia!

—Sí, pero la ley nos faculta.

—¿Cuál ley?, disculpe.

—La ley. Esa, la que nos faculta.

—¿Dónde?

—Pues, en el artículo correspondiente. ¡Búsquele! Y si no, llegará a decir.

—Bueno. Si no hay remedio. ¿Qué debo hacer para que me vuelva a dar de alta en el Sistema?

—Ah, pues debe cubrir todos los requisitos del formato 2-A, y pagarnos lo que nos debe y lo que no nos debe también.

—Y, ¿por qué les voy a pagar lo que no les debo?

—Porque dice la ley.

—¿Cuál?

—Pues la que le digo.

—Mmm, bueno. Oiga y, ¿cómo consigo el formato 2-A?

—Vaya a la caja cinco para que se lo den. Saca ficha para presentarse en la fila diez, ahí le informarán de los otros requisitos. Va a la fila 25 a que le pongan siete sellos a su solicitud. Saca otra cita conmigo y vamos a ver si le puedo resolver.

—Pero, ¡las citas con usted se tardan un mes!

—No. Se equivoca. Esas citas llevan un retraso de tres meses.