Rapto afortunado

Elsa María de la Calleja

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Whitechapel, Londres 15 de octubre de 1888
 

“Desde el infierno ​​​​​
 

Mr Lusk
 

Señor
 

Le envío la mitad del riñón que tomé de una mujer. La preservé para ustedes. La otra parte la freí y la comí, fue muy agradable. Quizá le envíe el ensangrentado cuchillo que lo sacó, si solo aguarda un poco más.

Firma

Atrápeme cuando pueda Mishter Lusk” 

(Carta franqueada escrita por Jack el Destripador pero extraviada junto con el riñón días después)

 

Whitechapel, Londres, 17 de octubre de 1888
 

Desde Old Montague St E1, Buxton
 

Mr Atrápame cuando pueda Mishter Lusk
 

Señor
 

Permítame primero agradecerle desde lo más profundo de mi corazón tan deleitable selección de órgano y reconocer la finesa de su extracción. Hemos quedado conmovidos por tan delicado y exquisito manjar que de manera fortuita llegó a nuestras manos. Mi mayordomo reconoció su figura y dado lo impresionable que resultaron los presentes aquel día en el anfiteatro, no tuvo oportunidad de intercambiar palabra con su distinguida persona, sin embargo, entendió de manera inmediata que este detalle no debía desperdiciarse llegando a manos inexpertas y menos para investigaciones que no llegan a ningún cuestionamiento serio. Cuando la campanilla sonó, tenía en plancha el cuerpo de un enorme negro africano y dudaba si cocinar el corazón, el hígado o los escasos sesos y ¡oh sorpresa! no hay comparación con el riñón de una mujer. La finesa de su elección es impecable y lo hemos disfrutado hasta el embeleso: ha sido un gesto de lo más atinado. Mis sinceras disculpas por nuestro atrevimiento, pero comprenderá que no hay mejor destinatario que mi cocina. Desde luego y si es su deseo nos honraría mucho recibir el cuchillo que lo sacó. La paciencia en nuestra labor es natural y estoy segura que, si me lo permite, en esta ocasión lograré el sogizukuri en córneas que tanto he practicado aún sin éxito. En cuanto regrese de su viaje por el Infierno no dude en visitarnos, en estos tiempos escasean las mujeres jóvenes y blancas, con certeza por las exageradas recomendaciones que la policía ha emitido. Sin embargo, tenemos la esperanza de que el Wellington de neonato sea digno de corresponder a su rapto afortunado.
 

Firma: 

Madame Red