Sosias

Vestigios del Pop art y el Land art en diez postales

Luis Bugarini

I.

 

Por ahora es claro que el arte denominado “pop” fue una estrategia de apropiación de las prácticas del mercado capitalista, mañosa y estetizante, desde la cual los participantes de esta broma emplearon la iconografía de la contemporaneidad y la revistieron con un formato de apariencia artística. Los productos usuales para la limpieza, como las cajas Brillo, se volvieron una oportunidad para reintentar la vieja estafa duchampiana. Dicho de otra manera, ciertos artistas hallaron una nueva forma de pintarle bigotes a la Mona lisa. Reproducir imágenes de revistas o “comics” se volvió una ocasión para llenar los bolsillos de los galeristas, creando burbujas de especulación comercial y artística cuyos efectos adversos se mantienen en el tiempo. Algunas piezas del arte pop ayudan a trazar una ruta hacia la comprensión de algunos artistas que ayudan a minar la definición de un arte universal. 

 

01.

 

El arte de grandes figuras de colores sólidos, usual en la producción de Peter Blake (1932), permitió la filtración de esta obra en la que retrata a otro de los popes del arte pop: David Hockney (1937). Portrait of David Hockney in a Hollywood Spanish Interior (1965) es relevante porque retrata a un Hockney con actitud apática en medio de lo que parece una celebración. También por el modo inusual de representación, ya que utiliza un trazo suelto en lugar de bordes semejantes a un filo de navaja. La obra es una metáfora sin desperdicio de lo que sería el crepúsculo del arte pop. Los medios de comunicación crean burbujas mediáticas y estrellas instantáneas que terminan sus días en la soledad, la pobreza o el suicidio. Es una pieza significativa porque carece de elementos que la identifiquen con el arte pop.

 

02.

 

Nadie ha empleado con tanto éxito la imagen de la mujer en el arte contemporáneo como Allen Jones (1937). Ese leit motif le abrió el camino hacia la consolidación. Las arquitecturas de la sensualidad femenina se mantienen como uno de los puntos más delicados de cualquier discursiva estética. Es fácil caerse y más aún ser insensible o vulgar. Debe reconocérsele mérito a Jones. Chair (1969), por ejemplo, forma parte de una serie creada en las décadas de los años sesenta y setenta, en la que se utilizó el cuerpo femenino para la creación de mobiliario. El alcance de esta iniciativa sobrepasa los estrechos límites del arte pop. Allen Jones creó un modo renovado de hacer que dialoguen la mujer y los muebles.

 

03.

 

La obra de Patrick Caulfield (1936-2005) es la expresión de que no es necesario mantener una estética de forma obstinada a lo largo de una vida productiva, sino que es posible desgajarse de ella para migrar hacia un lenguaje personal. Coat Stand (1973) escapa de la imitación burlesca de los “comics” y la cultura de masas y se permite crear una geografía personal, en donde los objetos solitarios y minimalistas dan cuenta de la soledad contemporánea. En lo general, la obra de Caulfield es un arte que conserva su colorido y la forma pop de expresión, si bien crea una estética personalísima de vestigios y sonidos tan familiares como remotos. La experiencia actual prescribe el uso del blanco y negro (inusual en el mercado que intenta venderlos cualquier objeto de colores) y en Coat Stand Patrick Caulfield lo rescata con un mérito fuera de cualquier duda.

 

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Coat Stand, Patrick Caulfield, 1973

 

04.

 

Towards a definitive statement on the coming trends in menswear and accessories (a) Together let us explore the stars (1962) de Richard Hamilton (1922-2011) nos permite afirmar que acaso desde el dadá y el surrealismo nadie había empleado el collage con tanta sugerencia y emotividad. El uso de técnicas mixtas en cada una de sus piezas nos lleva a pensar que las posibilidades del collage se siguen explorando, y que su camino como medio de expresión está lejos de agotarse. Los ojos del presidente Kennedy son suficientes para crear un vínculo entre el espectador y la pieza. Aquel magnicidio se mantiene como uno de los hechos más importantes del siglo XX. Caulfield se abrió camino hacia posibilidades inesperadas y formas renovadas de expresar la vida actual. La obra es una mezcla de arte pop y cubismo, lo que llama la atención ahora que los “crossover” inundan el mercado del consumo.

 

05.

 

Roy Lichtenstein (1923-1997) perseveró en su idea del arte pop y Modern Art I es una muestra de ello. Esta pieza se creó en 1996, esto es, 32 años después de la muestra de las cajas Brillo. El formato semicubista abre nuevas posibilidades para lograr un arte agónico, aunque no las suficientes como para generar una nueva tendencia o compradores de altos vuelos. Esa pieza es la prueba de que una vez que llegas a la consolidación como artista, puedes hacer lo que quieras. Léase repetirte, fracasar, empeñarte en el naufragio o mantener tu nombre a flote en el mercado del arte. Al igual que el dadá, el arte pop es una de las corrientes de la historia de las formas artísticas que nos permite una mayor compresión del arte actual. La secuencia de hechos artísticos y estafas organizadas de la actualidad admite contrastarse con los logros de aquella tendencia. El arte pop enseñó a los artistas, además, que puedes administrar tu obra y ser el mejor vendedor del mundo. Este modo de crear es otra evidencia de que es posible generar una percepción de la realidad, y entregarla a los demás como si se tratase de la verdad. Los medios de comunicación son las mejores herramientas para lograrlo. Quise decir: para lograr lo que te propongas.

 

II.

 

El arte denominado “Land art” es una de las pocas tendencias del arte contemporáneo que debido a la fusión de ser efímero y monumental, se aparta de la superficialidad y el descrédito de la mayoría de las tendencias artísticas hegemónicas. Es un hecho meritorio y paradójico a un tiempo. Nunca como antes la obra de arte se había trenzado con la propia naturaleza y con la intención de apreciarla en el mismo lugar de su creación. Una de las paradojas de esta modalidad es que se destruye con el paso del tiempo. Ni el mejor trabajo curatorial puede salvarla de la destrucción a la que está condenada por el solo paso del tiempo. Estas piezas permiten otear los alcances de una tendencia de la actualidad que despierta entusiasmos, en medio del desfile de tendencias cuya única función es la destrucción de belleza en el arte.

 

001.

 

Los patrones de la naturaleza proveyeron a Douglas Huebler (1924-1997) de las condiciones necesarias para el desarrollo de Site Sculpture Project, Windham College Pentagon, Putney, Vermont (1968), trazada en un mapa con la forma de un pentágono. La conjunción del azar y la voluntad fue el motor que permitió el brote de esta escultura al aire libre, delimitada por líneas trazadas de manera rigurosa, aunque con una intención lúdica. La naturaleza (siempre cambiante) permite que la intención estética del artista dependa de las ideas del espectador sobre lo que es la propia naturaleza, cada vez más lejos de él debido a nuestra dependencia de la comodidad que ofrecen las grandes ciudades. Los registros que se lograron ponen en juego a elementos tan dispares como los árboles, la tierra al natural y hasta las nubes del cielo aquel día en que se realizó la captura de las imágenes para generar los registros a partir de la obra.

 

002.

 

El uso de secuencias fotográficas es tan habitual desde el invento mismo de la fotografía, que Self-Burial (Television Interference Project) (1969) de Keith Arnatt (1930-2008) pareciera no ofrecer mayor interés para el consumidor de arte actual. El uso del propio cuerpo como materia plástica se une al uso de la naturaleza como partícipe, por lo que se tiene una pieza que se sirve de dos modos de creación para lograr una expresión plástica. La referencia a la propia muerte se antoja una broma (el contexto mexicano suele ser festivo con el uso de las referencias funerarias), aunque la tierra queda removida y sería fácil para cualquier forense identificar el sitio de un entierro clandestino. Ahora que la violencia gana centralidad en el discurso del arte contemporáneo, esta obra de Arnatt podría ser un modo sugerente de abordarla desde una perspectiva que involucra al cuerpo, la naturaleza y los registros efímeros.

 

003.

 

La obra de Dennis Oppenheim (1938-2011) es una de las más versátiles de la actualidad artística, si bien no ganó la merecida atención de los medios de comunicación. A su modo, su obra es un secreto entre los entendidos. El trazado de líneas en los campos para realizar una obra plástica es tan antiguo como la primera persona que lo hizo con el uso de una rama sobre la arena de la playa. Oppenheim, sin embargo, lo lleva a un plano de proporciones monumentales para el que se necesitan recursos y fondeo de instituciones públicas o privadas. El primer contacto con la obra de Oppenheim suele ser de admiración, como lo es el caso de Directed Seeding - Cancelled Crop (1969). Más adelante, no obstante, los mecanismos se vuelven repetitivos y no es difícil llegar a la idea de que pudo esforzarse más en la producción de su obra. 

 

004.

 

El uso de los espejos, en añadidura a la propia naturaleza, implica ejercer una doble ambición que requiere la dosis exacta de contención estética para evitar una caída sin final. Robert Smithson (1938-1973) eligió una geografía cualquiera y acudió con espejos para desdoblar imágenes adicionales a las que ya pueden verse con el mero uso de los sentidos. El espejo es generoso en la reproducción de lo que se le coloque al frente, pero tiene la debilidad de reproducir todo sin control. Es ahí a donde debe acudir el artista para realizar una modulación de los contenidos que entrarán a su obra. Las posibilidades de Ithaca Mirror Trail, Ithaca, New York (1969), sea que se hayan registrado en video o fotografía, son de naturaleza infinita. Basta con variar la perspectiva, la hora del día, la estación del año o la forma de mirar los mismos objetos. Jugar con la naturaleza es un imperativo categórico para cualquiera que acude a ella para distraerse o incluso para quienes realizan las faenas del campo.

 

005.

 

En otro ámbito, Richard Long (1945) eligió hacer un guiño a la infancia y delimitar espacios con el uso de rocas. Quienes practican el “Land art” suelen registrar sus piezas desde el aire, lo que produce efectos en la percepción de Sahara Circle (1988). El desierto, además, es el lugar por excelencia para las apariciones de lo insólito, así como para lograr avances en el proceso de autoconocimiento. La naturaleza se mantiene como una ilimitada arena juegos. El arte contemporáneo es una larga broma de risotadas y estafas, por lo que lo mejor es que se reafirme en su carácter efímero y desgarbado. A menor duración, mayor mérito. El gran arte del pasado ya no volverá y si esto no es consuelo, en realidad, conviene saberlo. Se ha realizado esta forma de arte desde el inicio de la humanidad, y se mantendrá cuando ya nadie recuerde que existió una acción humana llamada “Land art”. El modo más cuerdo de consumir arte contemporáneo es olvidarlo nada más haberlo conocido.